Atendemos desde una oficina de un piso hasta varios pisos de un edificio en San Joaquín, con el mismo equipo fijo para que nadie tenga que explicar dos veces lo mismo.
Cada frente tiene su rutina y su frecuencia; la suma es lo que se cotiza.

El polvo de la pantalla y de la carcasa se retira con paño seco; los líquidos van al paño, nunca al equipo.
Se revisan los apoyabrazos y el respaldo de las sillas, que es donde queda la marca de uso.

Artefactos, espejos, piso, puerta y manillas, con desinfección de las superficies de contacto y reposición de papel, jabón y toalla si está acordado.
El interior del refrigerador se hace en la pasada semanal, con aviso previo para retirar lo que sea de cada uno.

En San Joaquín los primeros metros desde la puerta reciben la mayor parte del polvo del día: ahí se pasa más de una vez.
El vidrio exterior en altura es otro trabajo y se cotiza aparte, con su método de acceso.
Las manillas y el timbre se desinfectan en cada pasada.
Vaciado de papeleros, cambio de bolsa, traslado al punto de acopio del edificio y separación de papel, plástico y orgánico si la empresa recicla.
Bodega, archivo y sala de servidores: aspirado de piso, limpieza de estantes por fuera y control de polvo, sin mover documentación ni equipos.
Cuesta algo más que el horario hábil, y se dice antes, no después.
Antes de dar un valor se visita la oficina. Sin ver el recinto, cualquier cifra es un número al aire.
Cuatro puntos, y cada uno se nota en la operación diaria.
Se entrega por escrito qué se hace a diario, qué semanal y qué queda fuera, y se ajusta cuando cambia la operación.
El equipo es fijo e identificado, con reemplazo avisado cuando alguien falta.
Si algo se sale de lo acordado, se avisa antes de hacerlo, nunca en la factura del mes siguiente.
Trabajamos en toda la Región Metropolitana, con equipos asignados por zona.
Servimos recintos de trabajo de todo tamaño. La pauta cambia; el orden, no.
No hacemos aseo domiciliario ni reemplazo de personal interno: trabajamos con equipo propio, pauta escrita y frecuencia acordada. Las faenas puntuales, como la limpieza después de una obra o el pulido de pisos, se cotizan aparte porque son otro trabajo.
Tres decisiones definen el servicio y el valor. Conviene tomarlas antes de pedir un presupuesto, porque cambian el número más que cualquier otra cosa.
Lo que define la frecuencia es el tránsito de personas, no los metros cuadrados.
La faena profunda se programa cada tres o seis meses y se cotiza como trabajo puntual.
El acceso del edificio manda: hay administraciones que no permiten trabajar de noche.
En la visita se propone una de las tres opciones con su porqué. La decisión es suya y queda escrita en la pauta, con lo que incluye y lo que no.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Escríbanos con la dirección en San Joaquín, la cantidad de personas y si hay atención de público.
La propuesta llega por escrito, con la pauta tarea por tarea y su frecuencia.
El primer día se recorre la oficina con el equipo para marcar lo que no se toca.
Al mes se chequea qué funcionó y qué hay que ajustar, y la pauta se corrige si hace falta.
Casi todas tienen una causa concreta y una corrección igual de concreta. Ninguna se arregla con más producto.
En San Joaquín pasa seguido en baños poco usados: el agua del sifón se evapora y el olor del desagüe sube directo.
Si se deja mucho tiempo, la fibra se corta y la marca queda para siempre.
La marca negra alrededor de la salida de aire es polvo que el equipo mueve y deposita. Indica filtro saturado o ducto sin limpiar.
Las huellas en las mamparas y puertas son inevitables, pero si están todo el día es que el vidrio quedó fuera de la rutina diaria.
Los dispensadores que fallan gastan el doble y hacen parecer que falta insumo.
El piso opaco pese al trapeado suele ser acumulación de producto mal enjuagado o un sello gastado. No es falta de aseo.
En San Joaquín el comedor se limpia después del almuerzo, no antes, y esa sola decisión cambia el resultado.
Un equipo fijo con reemplazo avisado resuelve más que cualquier producto nuevo.
Si aplica la mitad de esta lista, la frecuencia que requiere baja.
Ventile la oficina al inicio del día, sobre todo si el aire acondicionado recircula.
Revise que los sifones de baños poco usados reciban agua una vez por semana, o el olor vuelve.
Desinfecte teclado, mouse y teléfono con paño, nunca con líquido directo sobre el equipo.
Defina por escrito qué superficies no se tocan: pantallas de sala, equipos de laboratorio, documentos.
Mantenga la señalética de piso húmedo mientras el piso seca: la caída es el accidente más frecuente.
Si contrata reposición de insumos, pida el gasto mensual estimado antes de firmar.
Trabajamos en San Joaquín, una comuna residencial e universitaria del sur-centro. Coordinamos la visita según su sector dentro de San Joaquín —incluyendo Villa Sur, La Legua, San Joaquín y campus universitarios de Vicuña Mackenna— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. Atendemos oficinas, coworking, locales comerciales, consultas, clínicas, colegios y edificios corporativos, con el turno que exija cada operación y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es fuera de horario. En sectores como Villa Sur o La Legua cubrimos desde consultas de dos puestos hasta pisos completos de oficinas.
Todo lo que hacemos en San Joaquín, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
Depende de la frecuencia, el horario y la cantidad de baños. Se visita la oficina, se arma la pauta y recién ahí se entrega un valor mensual cerrado.
En San Joaquín la mayoría parte con tres veces por semana y ajusta después del primer mes, cuando ya se ve dónde se ensucia de verdad.
Sí. Se puede trabajar al cierre, de noche o de madrugada, que rinde más porque no hay nadie en el camino. Exige coordinar llaves, alarma y acceso con la administración del edificio, y tiene un valor algo mayor que el horario hábil, que se informa antes.
Productos y máquinas van por nuestra cuenta; la reposición de baño se acuerda aparte.
En San Joaquín el equipo recorre la oficina el primer día con alguien de la empresa para marcar lo que no se toca.
La pauta es un documento con cada tarea y su frecuencia: qué se hace todos los días, qué una vez por semana y qué queda fuera. Se entrega antes de empezar, se evalúa cuando cambia la operación y sirve para auditar el trabajo sin discusiones.
La rutina mantiene, no recupera. Alfombra, sanitarios a fondo, rejillas de aire y vidrios necesitan una faena aparte cada tres o seis meses, que se cotiza como trabajo puntual y se programa con anticipación.
En San Joaquín trabajamos con consultas médicas, estudios jurídicos y locales de calle, que son los más comunes en ese tamaño.
Se firma un contrato de servicio que fija pauta, frecuencia, horario, insumos y valor. No trabajamos con permanencia forzada: si el servicio no cumple lo escrito, usted puede terminarlo con el aviso que fije el contrato.
Sí. El servicio se factura mensualmente y se puede emitir a nombre de la empresa, con el detalle de lo contratado. Además se entrega el respaldo del trabajo cuando la contabilidad lo pide.
En San Joaquín esto se deja escrito en la pauta, con el nombre de quien autoriza el acceso.
Queda un canal directo por WhatsApp con quien coordina el equipo, no una central de llamadas. Los cambios de pauta se dejan por escrito para que el equipo los reciba igual que el resto de las tareas.
Un mensaje basta para partir: metros aproximados, cantidad de personas y si hay atención de público.
Escribir por WhatsAppAtendemos San Joaquín y su entorno inmediato. Indíquenos la dirección, los metros y la cantidad de puestos por WhatsApp y coordinamos la visita para armar la pauta.