Escríbanos por WhatsApp indicando los metros, la cantidad de puestos y el horario en que se puede trabajar, y le armamos la pauta con su valor.
El servicio se arma por zonas, no por horas sueltas. Así no queda nadie esperando a que pase alguien con un paño.

Escritorio, pantalla, teclado, mouse, teléfono y silla. El punto de contacto es lo que pasa de mano en mano, y es lo primero que se desinfecta, no lo último.
Se revisan los apoyabrazos y el respaldo de las sillas, que es donde queda la marca de uso.

Artefactos, espejos, piso, puerta y manillas, con desinfección de las superficies de contacto y reposición de papel, jabón y toalla si está acordado.
En Santiago el comedor se limpia después del horario de almuerzo, no antes, para que sirva de algo.

En Santiago los primeros metros desde la puerta reciben la mayor parte del polvo del día: ahí se pasa más de una vez.
Se usa escurridor y paño de microfibra, no papel, que deja pelusa y marca.
Mostrador, sillas de espera, mesa de revistas, felpudo y los primeros metros de piso. Es lo primero que ve quien entra y lo que más tránsito recibe.
En Santiago coordinamos con la administración el horario y el lugar de acopio, que suele tener reglas propias.
El archivo se hace con frecuencia baja, mensual o trimestral, porque no lo requiere más seguido.
Cuesta algo más que el horario hábil, y se dice antes, no después.
Antes de dar un valor se visita la oficina. Sin ver el recinto, cualquier cifra es un número al aire.
Lo que diferencia a un servicio de aseo no es el producto que usa, es el orden con que trabaja.
Cada cierto tiempo se chequea la pauta con usted, porque una oficina que crece requiere otra rutina.
El equipo es fijo e identificado, con reemplazo avisado cuando alguien falta.
El valor mensual se cierra después de la visita y no cambia mientras no cambie la pauta.
Servimos Santiago y comunas cercanas de la Región Metropolitana, coordinando el horario con su edificio.
Si su recinto no está en la lista, escríbanos igual: lo que define el trabajo es el uso, no el rubro.
No hacemos aseo domiciliario ni reemplazo de personal interno: trabajamos con equipo propio, pauta escrita y frecuencia acordada. Las faenas puntuales, como la limpieza después de una obra o el pulido de pisos, se cotizan aparte porque son otro trabajo.
Tres decisiones definen el servicio y el valor. Conviene tomarlas antes de pedir un presupuesto, porque cambian el número más que cualquier otra cosa.
Una oficina con atención de público necesita aseo diario; una de diez puestos sin público suele estar bien con tres veces por semana.
Si la oficina se ve sucia pese al aseo diario, el problema casi nunca es la rutina: es que falta la faena profunda.
El acceso del edificio manda: hay administraciones que no permiten trabajar de noche.
En la visita se propone una de las tres opciones con su porqué. La decisión es suya y queda escrita en la pauta, con lo que incluye y lo que no.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Cuéntenos por WhatsApp cuántos metros y puestos tiene su oficina en Santiago, y en qué horario se puede trabajar.
En la visita se define frecuencia, horario, insumos y accesos, y se entrega el valor mensual.
Se coordina la entrega de llaves o el acceso con la administración del edificio.
Queda un canal directo por WhatsApp para pedir cambios sin pasar por una central.
Estas son las situaciones que más nos consultan. Si reconoce alguna en su oficina, escríbanos con el detalle.
El olor no viene de la falta de limpieza sino de un sifón que se seca o de una rejilla de piso sin sello. Se limpia todos los días y vuelve igual.
El camino oscuro no es polvo suelto, es tierra incrustada en la fibra por el tránsito. La aspiradora ya no la saca y requiere lavado.
La marca negra alrededor de la salida de aire es polvo que el equipo mueve y deposita. Indica filtro saturado o ducto sin limpiar.
En Santiago la puerta de vidrio de la entrada es la superficie más vista de la oficina.
Que el baño quede sin papel o jabón a media tarde no es descuido del aseo: es un consumo mal calculado o una reposición sin responsable.
El piso opaco pese al trapeado suele ser acumulación de producto mal enjuagado o un sello gastado. No es falta de aseo.
La grasa del microondas se acumula y después requiere producto específico.
En Santiago es la causa número uno de cambio de proveedor de aseo.
Buena parte de lo que se ve sucio en una oficina de Santiago se evita con tres o cuatro hábitos simples.
Si contrata reposición de insumos, pida el gasto mensual estimado antes de firmar.
Cambie la bolsa del papelero de cocina todos los días aunque no esté llena.
Ventile la oficina al inicio del día, sobre todo si el aire acondicionado recircula.
Acuerde quién abre y quién cierra cuando el turno es fuera de horario, y déjelo por escrito.
En oficinas con atención de público, haga el aseo pesado antes de abrir o después de cerrar.
Mantenga la señalética de piso húmedo mientras el piso seca: la caída es el accidente más frecuente.
Trabajamos en Santiago, el casco histórico y centro cívico de la capital. Coordinamos la visita según su sector dentro de Santiago —incluyendo el centro histórico, Barrio Yungay, Barrio Brasil y Barrio República— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. Atendemos oficinas, coworking, locales comerciales, consultas, clínicas, colegios y edificios corporativos, con el turno que exija cada operación y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es fuera de horario. En sectores como el centro histórico o Barrio Yungay atendemos desde consultas de dos puestos hasta pisos completos de oficinas.
Todo lo que hacemos en Santiago, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
Depende de la frecuencia, el horario y la cantidad de baños. Se visita la oficina, se arma la pauta y recién ahí se entrega un valor mensual cerrado.
Se propone la frecuencia que sostiene la oficina, no la que más factura.
En Santiago muchas oficinas prefieren el turno de cierre. Se acuerda quién abre, quién cierra y cómo queda el registro.
Productos y máquinas van por nuestra cuenta; la reposición de baño se acuerda aparte.
Se asigna un equipo fijo a cada oficina, con uniforme y credencial. Cuando alguien falta, se avisa y va un reemplazo conocido, no una persona distinta cada semana. La rotación constante es la causa número uno de que un servicio de aseo se caiga.
En Santiago la dejamos a la vista de quien coordina, para que cualquiera pueda revisarla.
Sí, pero como faena aparte: es otro trabajo y otro valor.
Sí. Se atienden desde consultas y estudios de dos o tres puestos hasta pisos completos. En recintos chicos la visita suele ser semanal o dos veces por semana, y el valor se ajusta a eso.
Se firma un contrato de servicio que fija pauta, frecuencia, horario, insumos y valor. No trabajamos con permanencia forzada: si el servicio no cumple lo escrito, usted puede terminarlo con el aviso que fije el contrato.
Sí, factura mensual con detalle.
En Santiago esto se deja escrito en la pauta, con el nombre de quien autoriza el acceso.
Queda un canal directo por WhatsApp con quien coordina el equipo, no una central de llamadas. Los cambios de pauta se dejan por escrito para que el equipo los reciba igual que el resto de las tareas.
Describa su oficina por WhatsApp y agendamos el levantamiento en Santiago. El valor se entrega después de verla.
Escribir por WhatsAppAtendemos Santiago y su entorno inmediato. Indíquenos la dirección, los metros y la cantidad de puestos por WhatsApp y coordinamos la visita para armar la pauta.