La pauta se entrega por escrito y se chequea: usted sabe qué se hace todos los días, qué una vez por semana y qué queda fuera.
Cada punto de la pauta dice qué se hace y con qué frecuencia. Si algo no aplica en su oficina, sale, y se nota en el valor.

Escritorio, pantalla, teclado, mouse, teléfono y silla. El punto de contacto es lo que pasa de mano en mano, y es lo primero que se desinfecta, no lo último.
En San Miguel las salas se ordenan entre reuniones: vasos retirados, sillas en su lugar y pizarra borrada.

Se revisan los dispensadores y se avisa cuando uno está fallando, antes de que quede sin insumo.
En San Miguel el comedor se limpia después del horario de almuerzo, no antes, para que sirva de algo.

En San Miguel los primeros metros desde la puerta reciben la mayor parte del polvo del día: ahí se pasa más de una vez.
El vidrio exterior en altura es otro trabajo y se cotiza aparte, con su método de acceso.
El felpudo se aspira y se levanta: debajo se acumula la tierra que él mismo retuvo.
En San Miguel coordinamos con la administración el horario y el lugar de acopio, que suele tener reglas propias.
Bodega, archivo y sala de servidores: aspirado de piso, limpieza de estantes por fuera y control de polvo, sin mover documentación ni equipos.
En San Miguel el trabajo fuera de horario exige programar llaves, alarma y acceso con la administración del edificio.
En San Miguel el levantamiento se coordina en el horario que menos interrumpa su operación.
En San Miguel la mayoría de los cambios de proveedor ocurren por lo mismo: pauta que nadie firmó y equipo que cambia cada semana.
En San Miguel recibe una pauta concreta, con la frecuencia de cada tarea, no una lista genérica de servicios.
Trabaja el mismo equipo todos los días, así nadie tiene que volver a explicar dónde está cada cosa.
Los insumos y su consumo quedan definidos desde el principio, para que la factura no traiga extras.
Cubrimos San Miguel y su entorno dentro de la Región Metropolitana, ajustando el turno a su operación.
Si su recinto no está en la lista, escríbanos igual: lo que define el trabajo es el uso, no el rubro.
No hacemos aseo domiciliario ni reemplazo de personal interno: trabajamos con equipo propio, pauta escrita y frecuencia acordada. Las faenas puntuales, como la limpieza después de una obra o el pulido de pisos, se cotizan aparte porque son otro trabajo.
Tres decisiones definen el servicio y el valor. Conviene tomarlas antes de pedir un presupuesto, porque cambian el número más que cualquier otra cosa.
Una oficina con atención de público requiere aseo diario; una de diez puestos sin público suele estar bien con tres veces por semana.
La alfombra es el mejor ejemplo: se aspira todos los días y aun así requiere lavado dos veces al año.
El acceso del edificio manda: hay administraciones que no permiten trabajar de noche.
En la visita se propone una de las tres opciones con su porqué. La decisión es suya y queda escrita en la pauta, con lo que incluye y lo que no.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Mándenos un mensaje indicando el tipo de recinto y los metros aproximados en San Miguel.
La propuesta llega por escrito, con la pauta tarea por tarea y su frecuencia.
El primer día se recorre la oficina con el equipo para marcar lo que no se toca.
Queda un canal directo por WhatsApp para pedir cambios sin pasar por una central.
Casi todas tienen una causa concreta y una corrección igual de concreta. Ninguna se arregla con más producto.
En San Miguel pasa seguido en baños poco usados: el agua del sifón se evapora y el olor del desagüe sube directo.
En San Miguel se ve primero en el pasillo entre la entrada y los puestos, que es por donde pasa todo el mundo.
La rejilla se limpia en la faena profunda; el filtro lo cambia el técnico del equipo.
Con papel en vez de microfibra el vidrio queda con pelusa y se ve peor que antes.
Los dispensadores que fallan gastan el doble y hacen parecer que falta insumo.
El piso opaco pese al trapeado suele ser acumulación de producto mal enjuagado o un sello gastado. No es falta de aseo.
En San Miguel el comedor se limpia después del almuerzo, no antes, y esa sola decisión cambia el resultado.
Cuando cambia la persona cada semana nadie sabe qué se hizo ni qué no se toca, y la oficina lo nota aunque la pauta sea buena.
Estas recomendaciones no reemplazan el servicio: hacen que rinda el doble.
Ventile la oficina al inicio del día, sobre todo si el aire acondicionado recircula.
Defina por escrito qué superficies no se tocan: pantallas de sala, equipos de laboratorio, documentos.
Si contrata reposición de insumos, pida el consumo mensual estimado antes de firmar.
Use el producto que corresponde a cada piso; el detergente frecuente deja el flotante opaco.
En oficinas con atención de público, haga el aseo pesado antes de abrir o después de cerrar.
Programe el lavado de la alfombra dos veces al año, aunque se aspire a diario.
Trabajamos en San Miguel, una comuna tradicional del sur con intensa renovación en altura. Coordinamos la visita según su sector dentro de San Miguel —incluyendo El Llano, Barrio El Llano Subercaseaux, Ciudad del Niño y Gran Avenida— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. Atendemos oficinas, coworking, locales comerciales, consultas, clínicas, colegios y edificios corporativos, con el turno que exija cada operación y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es fuera de horario. Desde El Llano hasta Barrio El Llano Subercaseaux, dentro de San Miguel, mantenemos equipos fijos por sector.
Todo lo que hacemos en San Miguel, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
Depende de la frecuencia, el horario y la cantidad de baños. Se visita la oficina, se arma la pauta y recién ahí se entrega un valor mensual cerrado.
Se propone la frecuencia que sostiene la oficina, no la que más factura.
Sí, siempre que el edificio lo permita; algunas administraciones no autorizan trabajos nocturnos.
En San Miguel recomendamos dejarlo cerrado desde el primer día: es el punto que más discusiones genera cuando nadie lo escribió.
En San Miguel el equipo recorre la oficina el primer día con alguien de la empresa para marcar lo que no se toca.
La pauta es un documento con cada tarea y su frecuencia: qué se hace todos los días, qué una vez por semana y qué queda fuera. Se entrega antes de empezar, se inspecciona cuando cambia la operación y sirve para auditar el trabajo sin discusiones.
Sí, pero como faena aparte: es otro trabajo y otro valor.
En San Miguel trabajamos con consultas médicas, estudios jurídicos y locales de calle, que son los más comunes en ese tamaño.
En San Miguel la mayoría empieza con un mes de marcha blanca para ajustar la pauta antes de dejarla firme.
En San Miguel trabajamos con empresas, edificios y administraciones que necesitan documentación formal.
En San Miguel esto se deja escrito en la pauta, con el nombre de quien autoriza el acceso.
Queda un canal directo por WhatsApp con quien coordina el equipo, no una central de llamadas. Los cambios de pauta se dejan por escrito para que el equipo los reciba igual que el resto de las tareas.
Escríbanos con la dirección y la frecuencia que cree necesitar; la ajustamos en terreno.
Escribir por WhatsAppAtendemos San Miguel y su entorno inmediato. Indíquenos la dirección, los metros y la cantidad de puestos por WhatsApp y coordinamos la visita para armar la pauta.