El valor no lo definen los metros sino la frecuencia y el horario: la misma oficina de La Granja cuesta distinto con aseo diario que con tres veces por semana.
Cada punto de la pauta dice qué se hace y con qué frecuencia. Si algo no aplica en su oficina, sale, y se nota en el valor.

Se trabaja por filas completas para no saltarse puestos, y los cables y regletas se aspiran aparte.
La pizarra se limpia con el producto que corresponde, porque el detergente habitual la deja opaca y luego no borra.

Artefactos, espejos, piso, puerta y manillas, con desinfección de las superficies de contacto y reposición de papel, jabón y toalla si está acordado.
Mesas, microondas, hervidor, lavaplatos, refrigerador por fuera y basura orgánica, que es la que marca el olor del piso integral.

Barrido, aspirado y trapeado de pasillos, accesos y áreas comunes, que es donde se concentra la tierra que entra en los zapatos.
El vidrio exterior en altura es otro trabajo y se cotiza aparte, con su método de acceso.
Mostrador, sillas de espera, mesa de revistas, felpudo y los primeros metros de piso. Es lo primero que ve quien entra y lo que más tránsito recibe.
Si hay punto de reciclaje, se mantiene ordenado y se avisa cuando un contenedor se llena antes de tiempo.
El archivo se hace con frecuencia baja, mensual o trimestral, porque no lo necesita más seguido.
Turno de tarde, noche o madrugada, con la oficina vacía, para que nadie trabaje con el aspirado encima ni con el piso mojado.
Estos siete puntos definen la pauta y el costo mensual. Se revisan en la visita, antes de proponer nada.
Cuatro puntos, y cada uno se nota en la operación diaria.
Se entrega por escrito qué se hace a diario, qué semanal y qué queda fuera, y se ajusta cuando cambia la operación.
Trabaja el mismo equipo todos los días, así nadie tiene que volver a explicar dónde está cada cosa.
El presupuesto se entrega después de ver la oficina, con el detalle de qué incluye.
Trabajamos en toda la Región Metropolitana, con equipos asignados por zona.
Si su recinto no está en la lista, escríbanos igual: lo que define el trabajo es el uso, no el rubro.
No hacemos aseo domiciliario ni reemplazo de personal interno: trabajamos con equipo propio, pauta escrita y frecuencia acordada. Las faenas puntuales, como la limpieza después de una obra o el pulido de pisos, se cotizan aparte porque son otro trabajo.
Tres decisiones definen el servicio y el valor. Conviene tomarlas antes de pedir un presupuesto, porque cambian el número más que cualquier otra cosa.
Lo que define la frecuencia es el tránsito de personas, no los metros cuadrados.
La faena profunda se programa cada tres o seis meses y se cotiza como trabajo puntual.
El turno nocturno cuesta algo más y se dice antes de firmar, no después.
En la visita se propone una de las tres opciones con su porqué. La decisión es suya y queda escrita en la pauta, con lo que incluye y lo que no.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Escríbanos con la dirección en La Granja, la cantidad de personas y si hay atención de público.
La propuesta llega por escrito, con la pauta tarea por tarea y su frecuencia.
El primer día se recorre la oficina con el equipo para marcar lo que no se toca.
Si algo no se está cumpliendo, se corrige con la pauta en la mano, no de palabra.
Cada una se inspecciona en la visita, antes de proponer una pauta nueva.
El olor no viene de la falta de limpieza sino de un sifón que se seca o de una rejilla de piso sin sello. Se limpia todos los días y vuelve igual.
En La Granja se ve primero en el pasillo entre la entrada y los puestos, que es por donde pasa todo el mundo.
En La Granja se nota apenas parte el aire después de un fin de semana.
Las huellas en las mamparas y puertas son inevitables, pero si están todo el día es que el vidrio quedó fuera de la rutina diaria.
Los dispensadores que fallan gastan el doble y hacen parecer que falta insumo.
El piso opaco pese al trapeado suele ser acumulación de producto mal enjuagado o un sello gastado. No es falta de aseo.
La grasa del microondas se acumula y después precisa producto específico.
En La Granja es la causa número uno de cambio de proveedor de aseo.
Lo que el equipo de la oficina hace o no hace pesa tanto como la pauta.
Programe el lavado de la alfombra dos veces al año, aunque se aspire a diario.
En oficinas con atención de público, haga el aseo pesado antes de abrir o después de cerrar.
Pida que la pizarra se limpie con su producto, no con desinfectante, o deja de borrar.
Deje un stock mínimo de papel, jabón y toalla en la oficina, y defina quién avisa cuando baja.
Acuerde quién abre y quién cierra cuando el turno es fuera de horario, y déjelo por escrito.
Revise que los sifones de baños poco usados reciban agua una vez por semana, o el olor vuelve.
Trabajamos en La Granja, una comuna residencial popular del sur de Santiago. Coordinamos la visita según su sector dentro de La Granja —incluyendo Villa La Serena, Malaquías Concha, San Gregorio y Población Yungay— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. Atendemos oficinas, coworking, locales comerciales, consultas, clínicas, colegios y edificios corporativos, con el turno que exija cada operación y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es fuera de horario. En Villa La Serena y Malaquías Concha trabajamos con edificios que exigen coordinar ascensor y acceso, y eso ya está resuelto.
Todo lo que hacemos en La Granja, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
El valor sale de la visita. Sin ver el recinto, cualquier cifra es un número al aire.
Se propone la frecuencia que sostiene la oficina, no la que más factura.
Sí. Se puede trabajar al cierre, de noche o de madrugada, que rinde más porque no hay nadie en el camino. Exige programar llaves, alarma y acceso con la administración del edificio, y tiene un valor algo mayor que el horario hábil, que se informa antes.
Se define antes y queda por escrito. Lo habitual es que el servicio aporte productos y máquinas de aseo, y que la empresa decida si quiere incluir también la reposición de papel, jabón y toalla, que se cotiza con un consumo mensual estimado.
En La Granja el equipo recorre la oficina el primer día con alguien de la empresa para marcar lo que no se toca.
Todo por escrito: tarea, frecuencia y responsable.
La rutina mantiene, no recupera. Alfombra, sanitarios a fondo, rejillas de aire y vidrios necesitan una faena aparte cada tres o seis meses, que se cotiza como trabajo puntual y se programa con anticipación.
En La Granja trabajamos con consultas médicas, estudios jurídicos y locales de calle, que son los más comunes en ese tamaño.
Se firma un contrato de servicio que fija pauta, frecuencia, horario, insumos y valor. No trabajamos con permanencia forzada: si el servicio no cumple lo escrito, usted puede terminarlo con el aviso que fije el contrato.
Sí. El servicio se factura mensualmente y se puede emitir a nombre de la empresa, con el detalle de lo contratado. Además se entrega el respaldo del trabajo cuando la contabilidad lo pide.
Solo donde usted autorice, y con las reglas que fije.
En La Granja respondemos por el mismo chat donde se cotizó, sin derivar a otra persona.
Escríbanos con la dirección y la frecuencia que cree necesitar; la ajustamos en terreno.
Escribir por WhatsAppAtendemos La Granja y su entorno inmediato. Indíquenos la dirección, los metros y la cantidad de puestos por WhatsApp y coordinamos la visita para armar la pauta.