Cada visita queda registrada, con lo que se hizo y lo que quedó pendiente por un tema puntual, sin que nadie tenga que ir a preguntar.
Cada punto de la pauta dice qué se hace y con qué frecuencia. Si algo no aplica en su oficina, sale, y se nota en el valor.

El polvo de la pantalla y de la carcasa se retira con paño seco; los líquidos van al paño, nunca al equipo.
La pizarra se limpia con el producto que corresponde, porque el detergente común la deja opaca y luego no borra.

El olor no se tapa con aromatizante: viene del sifón seco o de la rejilla, y eso se chequea.
En Colina el comedor se limpia después del horario de almuerzo, no antes, para que sirva de algo.

En Colina los primeros metros desde la puerta reciben la mayor parte del polvo del día: ahí se pasa más de una vez.
En Colina las huellas de manos en las puertas de vidrio se revisan todos los días, aunque el resto sea semanal.
Mostrador, sillas de espera, mesa de revistas, felpudo y los primeros metros de piso. Es lo primero que ve quien entra y lo que más tránsito recibe.
Si hay punto de reciclaje, se mantiene ordenado y se avisa cuando un contenedor se llena antes de tiempo.
Bodega, archivo y sala de servidores: aspirado de piso, limpieza de estantes por fuera y control de polvo, sin mover documentación ni equipos.
Cuesta algo más que el horario hábil, y se dice antes, no después.
En Colina el levantamiento se coordina en el horario que menos interrumpa su operación.
Esto es lo que sostiene un contrato de aseo: pauta clara, equipo estable y valor sin sorpresas.
La pauta es un documento, no una conversación: se puede revisar, corregir y auditar cuando quiera.
Personal con uniforme, credencial y registro de entrada y salida cuando el turno es fuera de horario.
El valor mensual se cierra después de la visita y no cambia mientras no cambie la pauta.
Trabajamos en toda la Región Metropolitana, con equipos asignados por zona.
Atendemos recintos de trabajo de todo tamaño. La pauta cambia; el orden, no.
No hacemos aseo domiciliario ni reemplazo de personal interno: trabajamos con equipo propio, pauta escrita y frecuencia acordada. Las faenas puntuales, como la limpieza después de una obra o el pulido de pisos, se cotizan aparte porque son otro trabajo.
Tres decisiones definen el servicio y el valor. Conviene tomarlas antes de pedir un presupuesto, porque cambian el número más que cualquier otra cosa.
Conviene partir con la frecuencia mínima que sostiene el recinto y subir si hace falta, no al revés.
Si la oficina se ve sucia pese al aseo diario, el problema casi nunca es la rutina: es que falta la faena profunda.
El acceso del edificio manda: hay administraciones que no permiten trabajar de noche.
En la visita se propone una de las tres opciones con su porqué. La decisión es suya y queda escrita en la pauta, con lo que incluye y lo que no.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Mándenos un mensaje indicando el tipo de recinto y los metros aproximados en Colina.
Vamos a verla, medimos, evaluamos baños y pisos y armamos la pauta con la frecuencia que corresponde.
El servicio parte el día acordado, sin período de prueba encubierto.
Al mes se chequea qué funcionó y qué hay que ajustar, y la pauta se corrige si hace falta.
Cada una se evalúa en la visita, antes de proponer una pauta nueva.
En Colina pasa seguido en baños poco usados: el agua del sifón se evapora y el olor del desagüe sube directo.
El camino oscuro no es polvo suelto, es tierra incrustada en la fibra por el tránsito. La aspiradora ya no la saca y requiere lavado.
En Colina se nota apenas parte el aire después de un fin de semana.
Las huellas en las mamparas y puertas son inevitables, pero si están todo el día es que el vidrio quedó fuera de la rutina diaria.
En Colina se resuelve definiendo por escrito quién compra y quién repone, y con un stock mínimo en la oficina.
En Colina se ve en los pasillos de porcelanato y en el flotante cerca de la entrada.
En Colina el comedor se limpia después del almuerzo, no antes, y esa sola decisión cambia el resultado.
Un equipo fijo con reemplazo avisado resuelve más que cualquier producto nuevo.
Si aplica la mitad de esta lista, la frecuencia que precisa baja.
Revise que los sifones de baños poco usados reciban agua una vez por semana, o el olor vuelve.
Cambie la bolsa del papelero de cocina todos los días aunque no esté llena.
Ponga felpudo en la entrada y aspírelo seguido. La mayor parte de la tierra de la oficina entra pegada en los zapatos.
Desinfecte teclado, mouse y teléfono con paño, nunca con líquido directo sobre el equipo.
Pida que los escritorios queden despejados el día de la pasada a fondo: lo que está bajo papeles no se limpia.
Revise las rejillas del aire acondicionado cada tres meses y avise al técnico si están negras.
Trabajamos en Colina, una comuna del norte en fuerte expansión entre lo rural y lo residencial. Coordinamos la visita según su sector dentro de Colina —incluyendo Chicureo, Las Canteras, Esmeralda y Santa Elena— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. También atendemos Lampa y Tiltil, comunas cercanas a Colina. Atendemos oficinas, coworking, locales comerciales, consultas, clínicas, colegios y edificios corporativos, con el turno que exija cada operación y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es fuera de horario. Cubrimos Colina total, incluidos Chicureo y Las Canteras, con la misma pauta y el mismo equipo.
Todo lo que hacemos en Colina, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
Depende de la frecuencia, el horario y la cantidad de baños. Se visita la oficina, se arma la pauta y recién ahí se entrega un valor mensual cerrado.
En Colina la mayoría parte con tres veces por semana y ajusta después del primer mes, cuando ya se ve dónde se ensucia de verdad.
En Colina muchas oficinas prefieren el turno de cierre. Se acuerda quién abre, quién cierra y cómo queda el registro.
En Colina recomendamos dejarlo cerrado desde el primer día: es el punto que más discusiones genera cuando nadie lo escribió.
Equipo fijo, y el reemplazo se avisa antes.
La pauta es un documento con cada tarea y su frecuencia: qué se hace todos los días, qué una vez por semana y qué queda fuera. Se entrega antes de empezar, se evalúa cuando cambia la operación y sirve para auditar el trabajo sin discusiones.
Sí, pero como faena aparte: es otro trabajo y otro valor.
Sí. Se atienden desde consultas y estudios de dos o tres puestos hasta pisos completos. En recintos chicos la visita suele ser semanal o dos veces por semana, y el valor se ajusta a eso.
Sí, con condiciones claras y sin letra chica.
Sí, factura mensual con detalle.
En Colina esto se deja escrito en la pauta, con el nombre de quien autoriza el acceso.
Por WhatsApp, con la pauta a la vista.
Describa su oficina por WhatsApp y agendamos el levantamiento en Colina. El valor se entrega después de verla.
Escribir por WhatsAppCubrimos Colina y su entorno inmediato. Indíquenos la dirección, los metros y la cantidad de puestos por WhatsApp y coordinamos la visita para armar la pauta.